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Viajar a Pamplona con niños

Bueno pues aquí os traigo mi crónica del viaje que hicimos para semana santa. Normalmente es una fecha en la que no hacemos nada especial, pero este año ha sido completamente diferente y me gustaría compartirlo con vosotros. Como ya sabéis el pequeñO tiene 18 meses, así que las cosas que visitamos y que os comento (por el tema viaje con niños), están un poco miradas para él, pero sinceramente, creo que con toda tranquilidad se puede hacer con peques algo mayores.

Nuestra primera parada fue en el parque Yamaguchi, lugar que os aconsejo al 100% vayáis tanto con niños como sin ellos. Es un parque precioso de estilo oriental, todo enfocado a los típicos jardines japoneses. Nosotros además tuvimos la suerte de poder verlo en primavera y los cerezos estaban completamente florecidos. Tiene mucha parte con césped para sentarse, jugar, tomar el sol… Al pequeñO le encantaron los patos, ahí los vió por primera vez y descubrimos una pasión increíble. Se despertaba de la siesta gritando ¡Cuack!, os podéis imaginar.

En el mismo parque encontramos el planetario, nosotros no entramos ya que proyectaban dos películas que no me parecieron que al pequeñO pudieran despertarle demasiado interés. Para niños algo mayores lo encontré muy interesante y divertido.

Parque Yamaguchi

Por la tarde visitamos la Ciudadela de Pamplonauna zona preciosa, rodeada de mucho árbol y césped. Nos encantó poder pasear por los alrededores, pero no hagáis como nosotros  pues por fuera es muy bonito, pero no os perdáis el interior. Casi lo hacemos, estábamos tan embelesados intentando disfrutar de todo ese espacio verde que casi nos pasamos la entrada. Si lo de fuera me gustó, lo de dentro no os lo llegáis a imaginar. Además otro espacio por el que el pequeñO podía correr, cansarse y disfrutar de espacio verde.

Ciudadela de Pamplona

Después de oír y leer sobre él, nos encaminamos hacia el parque de la Taconera muy cerca del casco antiguo y de la Ciudadela. Allí encontramos de nuevo un gran parque, un parque enorme que nada más entrar ya te hace sentir los años y la dedicación que sobre él recaen. Unos pasillos enmarcados a cada lado por árboles, unas jardineras llenas de color y un pequeño zoo en su corazón. Este parque yo no dejaría de visitarlo si se va con niños, allí pueden disfrutar del parque en si y de pavos reales, patos, cisnes, pavos, gallinas, ciervos, etc. De nuevo el pequeñO entró en un bucle “pajaril” y no había manera de avanzar ni medio paso.

Parque de la Taconera

Plaza del castilo y quiosco aquí nos encontrábamos ya en pleno centro, en una plaza peatonal enorme que el pequeñO no dudó en hacernos recorrer de lado a lado. En el centro de la misma hay un quiosco de música, de esos típicos en las películas antiguas. Los edificios me encantaron, todas las fachadas eran de distintos colores y diferente entre ellas, rompiendo así la monotonía de los edificios. Nosotros hicimos una pausa durante una de las siestas del pequeñO para tomar algo en una de sus múltiples terrazas (con lo que conlleva tomar algo en pleno centro de cualquier sito, ya me entendéis), nos sentó de maravilla.

Estando nosotros por allí pasó una charanga y aún “veo” al pequeñO dando bailoteos con una amiguita que hizo.

Quiosco y plaza del castillo

El sábado la predicción del tiempo daba lluvia, así que me volví loca pensando que podíamos hacer para que el pequeñO no estuviera encerrado todo el día en el apartamento y no acabar sucumbiendo al típico paseo por el centro comercial. Leyendo por aquí y por allí di con la Antigua estación de autobuses y no dudé ni un momento que ese sería nuestro destino. Vaya acierto!!

No se si es el horario habitual o el festivo, la cosa es que no abrían hasta las 12.30 así que aprovechamos a almorzar en la cafetería que hay justo delante. Había leído que tenía zona de juegos, pero al entrar vimos que no era así… alomejor en un pasado lo tenía, había una parte en obras, pero actualmente no tiene zona infantil. Igualmente os la recomiendo se llama Casa Manterola y tiene unos croissants que son para repetir hasta tres veces.

Una vez desayunados y dado un paseo (vista la hora aprovechamos para ir a comer y todo) directos hacia la antigua estación. No se a quien se le iluminó más la cara de los tres… Al entrar nos encontramos una antigua estación de autobuses totalmente adaptada para los niños y chavales. La parte central es la que sale en la foto, en los laterales había mesas de ping-pong una escaleras que subían a un gran tobogán (todo muy bien pensado para que los más pequeños no puedan acceder ni hacerse daño en ellas), los suelos eran de goma, bancos para dar y vender (y para que los padres descansemos viendo a las fieras)… vamos que solo os diré que para mi, yendo a Pamplona con niños es parada obligada.

Antigua estación de autobuses

No olvidamos la Zona casco antiguo, vimos el ayuntamiento, las calles más emblemáticas, etc.

Tomamos unos pinchos en la calle Estafeta, nos costó dos días conseguirlo, pero porque el primer día a las 21.00h con un niño y su carro era imposible entrar en ningún sitio ni estar en la calle. El segundo fuimos algo más temprano, a eso de las 20.00h y bueno tras dar tres vueltas a la calle lo conseguimos. No nos arrepentimos, hay cosas riquísimas, pero nos quedó muy claro que yendo con niños y sobretodo tan pequeños, hay que ir algo temprano.

Ayuntamiento de Pamplona

Ya para acabar el viaje decidimos ir el último día a Olite y ver el Palacio de Olite. Es un pueblo precioso y muy limpio y bien cuidado. Cometimos un importante error, llegamos muy bien de hora, no había nadie esperando para entrar, pero decidimos ir a dar una vuelta antes de acceder al castillo y ahí es donde literalmente “la cagamos”, al volver la cola llegaba a media plaza (y no os miento si os digo que tan solo fuimos a ver el lateral del castillo, justo donde está un hotel). Nos desilusionamos bastante, no pensábamos que se pudiera poner así, decidimos darle tiempo a que bajase el nivel de la cola tomando algo y ya ni os digo donde llegaba cuando nos fuimos.

Me gustaría volver para poder verlo por dentro y que el pequeñO lo pueda disfrutar también, recuerdo en mis viajes ir a ver castillo y me encanta.

Palacio de Olite

Y así para acabar de rematar esa misma tarde, nosotros, o más bien Mr.F que es de ideas peculiares, acabamos yendo a merendar a la Selva de Irati y a correr y caminar un poquito.

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12 comentarios sobre “Viajar a Pamplona con niños

  1. Que guay!!! Mi hermano vive en Iruña porque esta allí haciendo al residencia del MIR, así que tenemos casa para ir cuando queramos! A mi Iruña me encanta. Ese pedazo de parque en la estación de buses no lo conocía, creo que vamos a poner fecha para pasar un finde por allí, que nos queda bien cerca!
    Y Olite es super chulo!!! Que bien lo habéis tenido que pasar!

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